Diseñamos e instalamos celdas de distribución de media tensión aisladas en gas SF6, transformadores trifásicos de gran porte y descargadores de sobretensión atmosférica para garantizar la estabilidad de la carga frente a cortocircuitos transitorios.
Tres razones técnicas que marcan la diferencia en la estabilidad de su carga eléctrica
Nuestras celdas de distribución utilizan hexafluoruro de azufre como medio aislante y de extinción de arco, lo que elimina la necesidad de revisiones periódicas de aceite o vacío. El gas encapsulado mantiene sus propiedades dieléctricas durante más de 20 años, reduciendo paradas programadas y costos operativos en subestaciones industriales.
Cada transformador de gran porte que instalamos pasa pruebas de cortocircuito según IEC 60076, verificando la capacidad de soportar corrientes transitorias sin deformación de devanados. Esto garantiza que su red mantenga la tensión estable incluso ante fallas aguas abajo, protegiendo equipos sensibles y procesos continuos.
No instalamos pararrayos genéricos. Calculamos la tensión máxima de operación continua (MCOV) y el nivel de protección (Up) específicos para cada punto de la red, ajustando la curva tensión-corriente del óxido de zinc. Así evitamos sobretensiones reflejadas que dañan transformadores y celdas, y aseguramos la coordinación con el resto del sistema de puesta a tierra.
Respuestas claras sobre instalación, mantenimiento y operación de equipos de media tensión.
Las celdas con gas SF6 necesitan una verificación anual de la presión del gas y un análisis de pureza cada tres años. No requieren lubricación ni reemplazo de contactos en condiciones normales de operación.
Un transformador bien diseñado y con mantenimiento predictivo puede superar los 30 años de servicio. Factores como la temperatura del devanado, la calidad del aceite dieléctrico y las sobretensiones transitorias influyen directamente en su longevidad.
No. Los descargadores limitan sobretensiones transitorias inducidas por descargas cercanas o maniobras de conmutación. Para rayos directos se requiere un sistema de pararrayos externo y una coordinación de aislamiento en toda la instalación.
En Argentina se aplica la norma IRAM 2182 y las recomendaciones de la Asociación Electrotécnica Argentina (AEA). Para equipos importados se exige certificación IEC 62271-200 y ensayos de tipo en laboratorios acreditados.
Se utilizan detectores electrónicos de fugas con sensores de captura de electrones o detectores infrarrojos portátiles. También se puede realizar una prueba de presión diferencial con nitrógeno seco para localizar microfugas en juntas y válvulas.